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Perder a tu perro más doloroso que perder un familiar

Un estudio asegura que la unidad que conformamos con nuestros perros los convierte en tan importantes, que su pérdida puede ser más dolorosa que la de un ser humano.

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Si revisamos la historia vamos a ver cómo la química entre los perros y lo seres humanos se remonta a miles de años atrás. Es por ese motivo que son muchos los estudios referentes a la relación entre el can y su dueño.
Según un estudio realizado en la Universidad Central de Lancashire, en el Reino Unido, las personas cuidan con mucha energía a un ser de otra especie porque, en un plano emocional, no ven al perro como un ajeno.

John Archer es el director del estudio que tomó nota detallada de las relaciones entre perros y humanos desde una perspectiva evolutiva, y llegaron a la conclusión de que alrededor del 40% de los propietarios a identificar a su perro como un miembro de la familia, que refleja la compatibilidad social entre ambas especies.

Los perros descienden de los lobos, con lo cual la vida en manada está en su naturaleza. Es así que la adaptación social del perro hace que considere a su familia humana “su manada”, y que viva perfectamente con ellos.

Entre los humanos y los perros se conforma una unidad social, en la que los perros están extremadamente atentos y tienen una habilidad para predecir lo que sus propietarios van a hacer.
Los experimentos han demostrado que, tanto los perros como los lobos, pueden ser muy astutos para leer el lenguaje corporal de los seres humanos, usando la dirección de la mirada para localizar alimento oculto, por ejemplo.

Los perros, además, tienden a conectar con el estado de ánimo de su dueño y expresar sensaciones de acuerdo con esas sensaciones. Por otro lado, la capacidad canina de expresar afecto de manera incondicional, también lo convierte en un “valioso” miembro de la familia.

Otro de los estudio, realizado por la Goldmiths University de Londres demostró que los perros son sensibles a la angustia de los humanos. Analizaron el comportamiento de distintas razas frente a estímulos relacionados con emociones de terceros y los resultados fueron impactantes.

Según los investigadores, encabezados por la psicóloga Deborah Custance, cuando los perros se acercan y lamen o acarician a alguien angustiado no lo hacen en busca de recompensa, sino que lo hacen como una forma de consuelo.
Los animales fueron puestos delante de personas que simulaban llorar, o que hacían zumbidos. La mayoría de los perros se acercó y tocó o lamió a los humanos que estaban llorando y mucho menos a los que hacían zumbidos.

Además, los perros asistieron a quienes estaban llorando, más allá de si se traba de sus dueños o no.

La zoopsiquiatra chilena Daniela Navarrete Talloni explica que los perros han desarrollado la capacidad de descifrar el lenguaje no verbal de los humanos gracias a los muchos años de domesticación y convivencia, “Son capaces de entender signos y muecas, retos y cariños solamente con mirar un poco a sus dueños… Entienden las sonrisas y las lágrimas, y hacen lo posible por reconfortar, en caso de ser necesario”.

¿Por qué los seres humanos sufrimos tanto la pérdida de un perro?

La Universidad de Azabu, en Japón, determinó que la conexión entre perros y humanos se debe a la segregación de oxitocina (la hormona del amor) que es capaz de generar una conexión tan fuerte con las mascotas como la que se genera con un padre o un hijo.

El mecanismo es el mismo que con otros humanos, consta en mirarse a los ojos. Cuánto más mirás a alguien a los ojos más oxitocina se genera. Lo mismo ocurre con los perros, mientras más lo mirás, más lo querés.
Jugar con tu perro, darle y recibir cariño, también aumenta los niveles de oxitocina en ambos. Es por eso que se genera entre tu perro y vos un lazo igual al que tenés con un miembro de tu familia.

Muchas son las explicaciones que podemos encontrar para la tristeza que sentimos cuando perdemos a nuestro perro, lo cierto es que cada uno de nosotros lo hace de una manera única y particular, pero muy profundamente.