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El escalofriante relato de una sobreviviente de Auschwitz que hoy vive en Villa Crespo

Hanka Dziubas, de 88 años, se animó a contar su historia en un libro.

Hanka Dziubas nació en Polonia, tiene 88 años y vive una apacible vida en Villa Crespo. Sin embargo, su pasado alberga uno de los capítulos más oscuros de la historia: sobrevivió a los horrores del campo de concentración de Auschwitz

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El libro que relata la historia de Hanka. 

En un acto de valentía, decidió volver a recorrer sus traumáticas vivencias para darlas a conocer en el libro Hanka 753, en el cual el escritor Alejandro Parisi reconstruye su relato. 

"Me siento mejor, porque cuando nos pasó esto y por fin fuimos liberados, juramos que no íbamos a olvidar a nuestros muertos", expresa en diálogo con Clarín sobre la decisión de rememorar su duro pasado. 

Antes de ser trasladada a Auschwitz, Hanka vivió en el gueto de Lodz, donde fue testigo de hechos aberrantes. "Vinieron soldados alemanes a decir que las madres vistieran a los chicos con su mejor ropa, porque los iban a llevar a un lugar para cuidarlos. Una vecina mía, casada hacía poco tiempo, tenía un chico de un año. Era su primer hijo. ¿Qué madre podía entregar a su hijo? Pero un soldado alemán se lo sacó de los brazos. Como la mujer lloraba, con la bota pisó a la criatura en la cabeza hasta que lo mató. La madre se puso a gritar y besaba la bota donde estaba la sangre de su hijo. El soldado sacó la bayoneta y la mató", recuerda. 

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Hanka en una imagen de su adolescencia. 

Para ella, no sólo Alemania fue responsable del Holocausto, sino también los países que observaron con complicidad la masacre. "Roosevelt juntó a treinta y tres países para buscar una forma de ayudar a los judíos, que ya eran perseguidos. ¿Y qué hicieron? Nada", señala apuntando hacia el en aquel entonces presidente norteamericano.

"La respuesta fue que los judíos éramos ladrones y sucios. Hasta el día de hoy no entiendo por qué tanto odio", remarca. "El mundo recién reaccionó cuando se vieron amenazados ellos. Rusia, Inglaterra y Estados Unidos, recién en ese momento hicieron algo". 

Vida interrumpida

Mordejai Dziubas, el padre de Hanka y sus seis hermanos, era viudo y nunca quiso volver a casarse. Nunca faltó en su casa comida, ni educación. Pero la tragedia llegó cuando fueron encerrados en el gueto.  

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Hanka tiene 88 años y vive en Villa Crespo (Foto: Ariel Grinberg).

"Un día mi papá volvía del trabajo y justo pasó por un instituto de alemanes. Lo agarraron, lo desnudaron, le cortaron media barba y el pelo, pusieron música y lo hicieron bailar para ellos", relata ella. "Después de un rato lo tiraron a la calle. Era pleno invierno. Se tuvo que vestir en la calle. Cuando llegó a casa llamó de abajo y le pidió a mi hermana que le bajara un gorro. Mi otra hermana me dijo que me fuera a dormir. Ellas me protegían para que yo no tuviera miedo".

Eventualmente, cuando Hanka tenía nueve años, su padre fue subido entre golpes a un camión por soldados nazis y jamás lo volvió a ver. Más tarde, ella también terminó en el campo de concentración de Auschwitz, donde confiesa que tenía tanto hambre que el olor a carne quemada que salía de los hornos crematorios le daba "ganas de comer". 

El gueto de Lodz, finalmente, fue dinamitado. "Los chicos estaba atrapados en un sótano. No tenían comida, luz ni aire. Con su propia sangre escribieron en la pared 'no nos olviden'. Y no los vamos a olvidar", subraya Hanka como sentencia final. 

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